LA HISTORIA DE JOB, UNA VERSION MUSICAL


INDICE


1.- Escena Primera.- Presentación de Job. Diálogo de Dios con Satanás. 2.-Escena Segunda.- Job es atacado por Satanás. Segundo diálogo de Dios con Satanás. 3.- Escena Tercera. Job es atacado directamente por Satanas. Job >aldice su situación. Sus tres mejores amigos vienen a visitarle y entabla con ellos un primer diálogo. Job busca a Dios quejándose de su injusta situación y pidíéndole una explicación de lo que le esta sucediendo. 4.- Escena Cuarta. Segunda serie de >diálogos entre Job y sus amigos. Job sigue buscando una respuesta de Dios. 5.- Escena quinta. Defensa final de Job. Interpelación de Dios. Reprensión a los amigos de Job. 6.-Escena Sexta y última. Job es restaurado



1.-Escena Primera.- Presenta >ión de Job. Diálogo de Dios con Satanás.

(Descripciòn de la escena: Job es un hombre atareado, de mediana edad, empresario que ha conseguido hacer una importante fortuna. Es también una buena persona, bondadosa, honesta y justa. Padre de familia e >emplar preocupado por sus hijos, es también un buen creyente. Aparece Job en medio del escenario, de pie, vestido con traje y corbata y hablando por el móvil. En el escenario simplemente una mesa de trabajo con dos sillas dando la idea de un despac >o)

Job (hablando por el móvil): Sí, quiero que compres esas acciones lo antes posible. Sí, si, no hay duda; estoy seguro de que serán una estupenda inversión y favorecerán también el valor de las de nuestras empresas. De acuerdo entonces. Y no te >lvides de decirle a Manolo que quiero que me llame en cuanto llegue a la sucursal de Zaragoza. Vale, vale. Mantenedme informado del tema. ¡Venga, hasta luego¡

(Job se dirige a la mesa. Recoge unos papeles y los empieza a hojear sin llegar a sentar >e. Aparece entonces su secretaria, Laura, entrando por un lado del escenario)

Laura: Disculpe, Señor Job. Le traigo aquí los documentos que me pidió para que los firme. (Job se percata de su presencia. Se sienta en la mesa mientras se dirige a ell >)

Job: Ah, Laura. Si, gracias. Traígalos.

(Se sienta, firma los papeles y se desarrolla la conversación).

Laura: Por cierto, Señor Job. Como todos los años, los de la Asociación para la ayuda a la marginación han escrito pidiendo nuestra cola >oración para los comedores sociales...

Job: Bien. Si, ya había estado pensando en ello. Vamos a doblar la donación; les hace mucha falta. Hable con Contabilidad y que les envíen un cheque.

Laura: ¡Qué bueno es usted Sr. Job!

Job: Es lo menos q >e puedo hacer y lo mínimo que Dios me pediría después de todo lo que me ha dado.

Laura: También quería agradecerle por la oportunidad que le ha ofrecido a mi hermano.

Job: Nada, Laura. Sólo espero que sea honesto y trabaje duro y tendrá un buen >uturo con nosotros. Por cierto ¿no ha llamado mi mujer? Creo que mis hijos se querían ir de viaje este fin de semana.

Laura: Si, se lo iba a comentar. Me ha dicho que la llame cuando pueda.

Job: Muy bien, Laura. Pues nada más. Ya puede marchars >, que es tarde. Que tenga un buen fin de semana.

Laura: Gracias, Señor Job. Lo mismo le deseo. Hasta el lunes entonces.

(Laura se retira pero antes de desaparecer de la escena dirige su vista a Job con una mirada enamoriscada y lanza un cómico s >spiro. Job mira el reloj, se levanta nuevamente de la mesa y marca un número en el móvil)

Job (diálogo por teléfono): Hola Gloria. Me pone con la Señora.Gracias. - Hola, Marta. ¿Me habías llamado?... - ¿Otra vez? Parece que no piensan en otrra co >a que en salir por ahí y divertirse. A veces pienso que le hemos educado mal y consentido demasiado. - Yo no lo veo tan normal, Marta. La verddad es que estoy cada día más preocupado por ellos. Y a Dios le pido que los proteja y los perdone, pues mucho >me temo que estén tomando un camino equivocado... - Bueno, ya hablaremos. En un rato salgo para casa, ¿vale? Un beso, cariño.

(Job vuelve a su mesa y se queda pensativo. Por un lateral del escenario aparece Satanás, en forma de hombre, totalmente >e negro, debidamente maquillado y con una larga gabardina que refuerce su significado. Mira a Job de un modo desesperante y despectivo a la vez. Aparece entonces la voz de Dios.)

Dios: Satanás, ¿de dónde vienes?

Satanás (percatándose de la pre >encia de Dios): De rodear la tierra y andar por ella. He venido a presentarme ante ti.

Dios: ¿Te has fijado en mi siervo Job, que no hay otro como el en la tierra, perfecto y recto, temeroso de mi y apartado del mal?

(Satanás mira de nuevo a Job >ara luego dirigirse a Dios con cierta ironía).

Satanás: Sí, pero ¿acaso no tiene motivos para ello? ¿No le has estado protegiendo siempre a él y a los suyos y le has prosperado en todo lo que ha hecho? Pero. ¿y si permitieses que todo le fuese de >tro modo? ¡Estoy seguro de que entonces blasfemaría y renegaría de ti aún en tu propia presencia!

Dios: Está bien, Satanás. Voy a permitir que todo lo que Job tiene quede en tus manos. Pero una cosa te prohibo: no toques su persona.

Satanás mi >a a Job con codicia y maldad y se retira. Por su parte Job ordena sus papeles y abandona su despacho con dirección a casa.

2.-Escena Segunda.- Job es atacado por Satanás. Segundo diálogo de Dios con Satanás.

(Mismo escenario. Estamos en la casa >de Job, en el salón de estar. Varios elementos lo definen: un sofá, una mesita, una lámpara de pie y una mesa con sillas. Las sillas y sus movimientos se van a utilizar como recursos escénicos. Job está sentado tranquilamente en el sofá, descansando. >Va vestido de modo informal, con unos vaqueros y una camisa. El móvil se encuentra sobre la mesa. Llaman al teléfono. Job contesta.)

Job: (diálogo por teléfono): - Hola Sebastián, dime. (unos largos seguundos de silencio) - (Job se levanta de go >pe)¿Cómo? ¡Pero no puede ser.! ¡Pero si era una inversión segura! - ¡Entonces, nos hemos quedado sin nada¡ Al final toda esta operación no ha sido más que una enorme estafa. - ¡Está bien, está bien! Tráeme la documeentación a ver si quizás podemos rec >perar algo.

(Job se queda de pie, confundido y preocupado. Seguidamente llega de la calle Marta, su mujer, totalmente desencajada y descompuesta.)

Job: Hola Marta, tengo que hablar contigo.

Marta: (sollozando): ¡Qué desgracia, Job, qué desgr >cia!

Job: Ya lo sé, Marta. Pero no te preocupes que voy a intentar recuperar las acciones que pueda.

Marta :¿Acciones? ¿Pero de qué me hablas?... ¿Es que aún no te has enterado?

Job: Enterarme, ¿de qué? ¿Qué pasa?

Marta: (sollozando y >medio a gritos): ¡La fábricas, Job, nuestras fábricas! - Ha habido un tremendo incendio en el poolígono y se ha quemado todo: la fábrica, las naves industriales, los almacenes¡¡Todo! (Se echa a llorar y cae sobre el sofá)

Job: ¡Pero no puede ser!

> Marta: Si, Job. No ha quedado nada. ¡Lo hemos perdido todo! Y además los bomberos no han podido salvar ni a uno sólo de los empleados del turno de noche. ¡Qué vamos a hacer! (Vuelve a echarse en la cama llorando).

(Job se queda mudo, en estado de s >ock. Se acerca a su mujer como un autómata. Se sienta a su lado y la acaricia, intentando consolarla. De repente, llaman al timbre Job abre la puerta y aparecen dos policias uniformados.)

Policia 1: Buenas noches. ¿El Sr. Job, por favor?

Job: >í, yo soy. Dígame.

Policia 2: Esto.veníamos a hablar un momento con usted.

Job (haciéndolos pasar): Si, como no, pasen, pasen. (los policias entran en el salón). Se trata del incendio, ¿verdad?. Ya me lo ha dicho mi mujer. Ha sido algo horrible > Ahora mismo me cambio y les acompaño.

Policia 2 (mirándose con su compañero y con temor): No, Señor Job, no se trata de eso. No venimos por lo del incendio.

(La esposa de Job se levanta nuevamente del sofá y se coloca unos pasos detrás de su m >rido, mas tensa si cabe)

Policia 1: Se trata de sus hijos.

Job: ¿Mis hijos? ¿Es qué han hecho algo malo? Precisamente hoy han salido de viaje y...(Job cae en la cuenta) ¡Dígame! (Con desesperación) ¿Qué les ha pasado?

Policia 1 (se mira co > su compañero y luego cabizbajo) Sus hijos.

Job (deseperado) ¡Hablen ya, por favor! ¿Qué es lo que les ha pasado a mis hijos?

Policia 1: En la carretera. Un camión se vino contra ellos y.

Marta: (da un grito estremecedor) ¡Nooooooo.!

J >b (sollozando): ¿Muertos? ¿Están muertos?

Policia 2: Sí, lo sentimos.

(Marta se desmaya y los dos policias acuden a ayudarla. Job empieza a vagar por el salón con la mirada pérdida, tambaleándose como un borracho ebrio de dolor. Coge una de las >illas y pesadamente se sienta en ella cara al público. Se agacha y hunde la cabeza entre sus manos. Mira al cielo y llorando)

Job: Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo me he de ir. Dios me dio y Dios me quitó. Bendito sea su nombre.

(Jo > hunde la cabeza entre sus manos y comienza a llorar con fuerza. Luego la escena queda estática. Por un lateral del escenario vuelve a aparecer Satanás. Mira con rabia a Job y seguidamente alza sus ojos al cielo buscando a Dios.)

Satanás: He ven >do de nuevo para presentarme ante ti.

Dios: ¿Te has fijado en Job, como, a pesar de haberte permitido que le arruines sin causa, mantiene todavía su integridad?

Satanás: (con desprecio vuelve a mirar a Job): Si, ya lo veo. - (Se vuelve de nuev > hacia Dios). Aunque tampoco creo que sea tanta su fidelidad hacia ti cuando ni siquiera me has permitido poner un dedo sobre un solo pelo de su cuerpo, y todos sabemos cómo es el hombre cuando de su propia piel se trata. Déjame tocarle sus huesos y s > carne y verás lo poco que tarda en blasfemar contra ti en tu propia presencia.

Dios: Está bien, dejo también esto en tus manos. Pero te prohibo que toques su vida.

(Satanás se retira y la escena queda a oscuras)

3.-Escena Tercera. Job es a >acado directamente por Satanas. Job maldice su situación. Sus tres mejores amigos vienen a visitarle y entabla con ellos un primer diálogo. Job busca a Dios quejándose de su injusta situación y pidíéndole una explicación de lo que le esta sucediendo. >

(Estamos de nuevo en el salón de estar de Job. Misma decoración pero iluminada de un modo gris y sombrío. Job entra desde el fondo de la escena, cojeando y quejándose de dolores físicos. Mueve sus manos de un modo nervioso de una parte a otra de su >cuerpo, rascándose y tocándose simultáneamente distintas partes de su cuerpo que tiene doloridas. Expresiones de tener la garganta seca y ardiente. Job está totalmente demacrado y con enormes ojeras, lleno de pequeñas llagas y una de sus manos ligeram >nte vendada. Viste tan sólo pantalón vaquero y una larga camisa abierta que deja entrever el pecho también llagado. Va descalzo y con los pies tambien llenos de pequeñas llagas. Se dirige lentamente a la mesa del salón de estar y coge una aguja de p >nto. Toma también una de las sillas que coloca en el centro del escenario. Se sienta y empieza a rascarse temeroso con la aguja pero a la vez se hace daño con ella. Se queja con una respiración jadeante y entrecortada del sufrimiento que está padecie >do. En su desesperación comienza a llorar en silencio)

Aparece desde el fondo lateral de la escena Marta, su mujer. Viste totalmente de luto. Anda cabizbaja y amargada. Levanta los ojos y ve a Job en la silla llorando en silencio. Lo mira al princi >io con ternura, pero la amargura van transformando el gesto hasta el rencor. Parada a sus espaldas se dirige a él)

-Marta (con rabia): ¿Aún te mantienes en tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete!

(Job se gira desde la silla y haciendo un gran >sfuerzo)

-Job: Estás hablando como una insensata, mujer. ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?

(Marta mueve la cabeza y mira hacia el suelo, nuevamente amargada. Seguidamente suena el timbre de la puerta. Job ni se inmuta.)

> -Marta: Job, son tus amigos: Elizaz, Bilddad y Zofar. Vienen a verte.

(Job sigue ajeno a todo, encerrado en sí mismo. Marta se dirige a la puerta y abre. Hace pasar en silencio a los amigos y les saluda con un beso a cada uno. Seguidamente y con >n gesto de tristeza les señala a Job con el dedo, de espaldas y sentado en la silla. Se acercan a Job y le miran con pena. Job ni se inmuta. Los amigos cogen cada uno una silla y se sientan al lado de Job en silencio. Pasan unos largos segundos. Job >desde su asiento levanta la cabeza. Mira hacia el cielo con amargura y comienza a maldecir)

Job: Maldito sea el día en que nací y maldita la hora en que me arrojó a este mundo el vientre de mi madre. (Se levanta) -Más me hubiese valido haber nac >do muerto, pues sólo en la muerte tengo la esperanza de paz y descanso. (Se gira hacia sus amigos) -¿Para qué me ha dado Dios la vida?... ¿PPara hundirme en la desdicha, roto y amargado?... Espero la muerte como el mayor tesoro y no quiere dármela. ( >e vuelve a sentar en la silla, vencido) -Lo que más temía en esta vida, lo que mee espantaba y siquiera me atrevía a nombrar es lo que me ha sucedido. Las desgracias han acabado con mi vida, una tras otra, y no soy más que una ruina.

(Sus amigos se >iran unos a otros preocupados -arqueo de cejas, gestos faciales..-)

-Elifaz: ( se levanta, da unos pasos, vueelve y se acerca a Job, poniéndole la mano en el hombro) Sé muy bien que es muy dificil hablarte con palabras que no te puedan molestar. Y qu > en tu situación no va a haber nadie que te pueda desviar de todo lo que estás diciendo. -(Da de nuevo unos pasos y se aleja un pooco). Pero te recuerdo, Job,...¿no eras tú el que en la desgracia hablabas a otros y les fortalecías en Dios y su Palabr >? ¿Acaso es que ahora esto no te vale para ti mismo?... -(con insinuación) Bien sabes que al hombbre verdaderamente recto nunca le alcanza la calamidad y que cuando se sufre es porque detrás de ello hay alguna falta. (Se va acercando nuevamente a Job) > -(con insinuación) El dolor y la desdichaa nunca vienen sin causa y toda maldad trae consigo el castigo de Dios. ¿O es qué ahora desconoces que es lo que les espera a los que viven en el pecado y en cambio como son protegidos y prosperados los que hace > su voluntad? (Con tono paternal pero sin compasión le pone de nuevo la mano sobre el hombro) -Yo que tú, amigo mío, buscaría a Dios y pondría en sus manos tu causa. Sométete a su corrección para que él te libere y bendiga con su infinito poder

( >ob se levanta airado de la silla y contesta a sus amigos con reproche)

Job (con espanto) No lo puedo creer. ¿Qué dices? ¿Qué estás insinuando, Elifaz? ¿Y qué queréis que diga? ¿Cómo queréis que esté cuando parece que Dios se ha cebado con mi desgrac >a y ha llenado mi vida y mi cuerpo de terror y tormento? -¿Acaso diría lo mismo si todo esto no mee hubiese pasado? -¡Si ya no me quedan fuerzas para resistiir ni esperanza para seguir viviendo! -(señala a sus amigos de forma recriminattoria) Y vosot >os, mis amigos, me estáis decepcionado. ¿A qué habéis venido? Ahora que es cuando más os necesito en lugar de consolarme y apoyarme ¿empezáis a criticarme, acusándome de no sé que pecado secreto que ni siquiera conocéis ni yo tengo conciencia? -(En >un tono un tanto irónico) Decidme, pues, si tanto sabéis, qué es en lo que he fallado y en qué me equivoco al hablar así. Parece como si hubieseis venido a cavar la fosa para mi entierro

(Uno de los amigos de Job, Zofar, se levanta de la silla y se >cerca para tranquilizarle. Job rehusa su brazo y se retira a un lado del escenario. Las luces se van atenuando progresivamente hasta que todo el escenario queda en penumbra; a la vez un foco ha ido centrándose en Job hasta un nivel bajo de luz, refleja >do la tiniebla personal en la que Job se encuentra. Alza sus ojos y se dirige a Dios)

- Señor, no puedo entender el porqué de ttodas estas desgracias que me han sucedido. Llevo ya meses con este sufrimiento que ahoga mi corazón. Mira mi vida destroza >a; mira mi cuerpo roto por los nervios y lleno de infecciones que no me dejan descanso.¡Mírame y mátame! -¿Qué mal te he podido hacer, Señor, si yyo no soy nada? -¿Por qué, Dios, por qué? -¿Es que soy un monstruo para tener que vvivir esta agonía? -¿ >ue soy, sino un hombre más, insignificante, para que me prestes tanta atención persiguiéndome y acorralándome de este modo? -¿Dónde está mi pecado, dime, y si lo hubbiera...por qué no me perdonas y me sueltas?

(Job se queda en silencio, cabizbajo y >cansado. De repente vuelve toda la luz al escenario al entrar en escena su otro amigo Bildad, quien poniéndose de pie se dirige en tono enérgico a él)

Bildad: ¡Job, escúchame! (Desarrola su discurso moviéndose lentamente, desde las sillas hasta l > mitad del camino donde se encuentra Job. Mira a sus amigos para que asientan) Creo que estás hablando de un modo muy irresponsable. Perdona por lo que te voy a decir, pero si tus hijos perecieron no hay duda que fue porque contra Dios estaban pecan >o (Job reacciona volviendo su cabeza hacia el con un gesto de indignación y enfado) -¡Job, escúchame! Pero si tu ahora te vueelves a él aún habrá esperanza para ti. Recuerda lo que te ha dicho Elifaz y no olvides nunca cuál es el camino y el fin que Di >s da a los paganos y malvados y como colma de bendiciones al hombre que hace su voluntad.

(Job mira de nuevo a sus amigos y empieza a hablarles de nuevo)

Job: Seguís insistiendo sin piedad, ¿verdad? ¿Creéis que no sé del poder de Dios? -(Con de >esperanza y queja). Es inútil justificar mi inocencia ante él. Sería inútil intentar discutir cuando no podría ni contestarle una pregunta entre mil. -(Con deseperación) Sólo puedo rogarle, ppero siquiera me escucha. Me hiere una y otra vez. Y ahora lo >que veo es que es implacable, arbitrario e injusto, y que lo mismo destruye al bueno que al malo. Hasta parece reírse del sufrimiento de los inocentes. Si no, ¿donde esta su justicia, decidme?. Ojalá pudiera discutir con él como si fuese un hombre o h >biese un arbitro que mediase en mi causa. -Soy inocente, pero ya me es indiferente.. Ya nada importa pues Dios nos destruirá a todos.

(Su tercer amigo, Zofar, se levanta indignado) Zofar: ¡Basta, Job! Si tan sólo pudieses ver las cosas un poco como >Dios las ve te darías cuenta de que no estás sufriendo como realmente lo mereces. (Job se vuelve a indignar pero Zofar le calla con un gesto de su mano y sigue) Lo único que veo en todo lo que estás diciendo es tu profunda ignorancia. Echa de ti tus p >cados y entonces recibirás la paz y el consuelo que tanto buscas.

Job: (Con ironía) ¡Oh, amigos, cuanta es vuestra sabiduría y cuanta mi necedad! ¡Yo no soy menos que vosotros! Pero explicadme, sabios, cuál es la causa exacta de todos los males y s >frimientos de gente como yo, que es y se sabe inocente. O mirad el mundo y todas las cosas que en el ocurren y decidme si no tengo razón al decir que Dios es arbitrario e injusto. -Ni vosotros mismo entendéis lo que decíss. Creéis que defendéis a Dios >sando argumentos inútiles y mentiras, cuando lo mejor que podríais hacer es callaros, no vaya a ser que él mismo os reprenda.

(Del mismo modo que antes, Job se aparta a un lado del escenario, esta vez a la parte delantera., y tiene lugar el movim >ento de luces que centra a Job en un foco, esta vez un poco más iluminado. Job se dirige de nuevo a Dios)

-Por favor, Señor, deja ya de castigarme de este modo. No entiendo nada. Dame una explicación de por qué me tratas de esta manera, si la vida >umana no es más que una sombra que pasa. (Dios empieza a poner luz en su corazón) Es que si un hombre muere, ¿volverá a vivir? -Quiero hablarte y que tu me respondas.

(En ese momento el escenario se queda a oscuras y se acaba la escena).

4.-Es >ena Cuarta. Segunda serie de diálogos entre Job y sus amigos. Job sigue buscando una respuesta de Dios.

(Es el mismo escenario anterior. Han pasado algunos días. Suena el timbre. La mujer de Job aparece y abre la puerta.. Son de nuevo los tres amig >s de Job. Marta les invita a pasar y ellos entran)

Elifaz: Hola Marta, ¿qué tal estáis? Bildad y Zofar: Hola.

Marta: Hola. (con tristeza). Aquí seguimos, como podemos.

Bildad:(indicando dentro de la casa, donde Job se encuentra. En voz baja) >Como está...?

Marta: (con desesperación). ¡Como siempre! Cada vez más extraño. Se pasa el día sólo, en silencio. No come, no bebe. Y empieza a decir cosas cada vez más raras. ¡Yo creo que se está volviendo loco!

Zofar (enérgico): Tenemos que sac >rle de su error. Está ciego y no quiere aceptar la verdad de las cosas.

Marta: Ahora lo llamo. Por favor, sentaros.

(Se sientan en el sofa y esperan. Aparece Job por la escena, cojeando e igual de desgarbado y desencajado, pero con una aparienci > de mayor firmeza y normalidad pero a la vez con un punto de locura y de luz que explota de vez en cuando. Y hasta cierta ironía a la que le ha llevado el dolor sin tregua. Entra en la sala y se queda quieto a unos metros de donde están sus amigos)

> Job (con ironía): ¡Hombre! ¡He aquí a mis salvadores! ¿Es que no os cansáis de machacarme)

(Los tres amigos se lanzan a la vez a contestarle, pero es Elifaz el que con un gesto de mano se adelanta a hablar)

Elifaz: ¡Job, Job! Mira que el dolor >e está trastornando y ya no sabes bien lo que dices. No haces más que decir palabras vanas y sin sentido y te atreves a cuestionar a Dios de un modo irresponsable. -¿Pero quien te has creído que eres? ¿Ess que nos sabes ya quienes somos y con quien e >tás hablando? Hasta ahora hemos intentado ayudarte del mejor modo posible y con consejos que vienen de parte del mismo Dios y tu sigues en tu obstinación. - (en tono acusador )No quieres reconocerr lo que una y otra vez ye hemos dicho: que la desgraci >, la calamidad y el sufrimiento es la moneda con la que Dios paga el pecado y lo que tienes que hacer es arrepentirte y pedirle que te limpie y restaure.

(Job se ha quedado quieto durante el discurso de Elifaz. Sus ojos bien abiertos y hasta un tant > cómicos miran atónitos como Elifaz sigue insistiendo, ahora en tono acusador, en el mismo argumento. Job desde su sitio rompe a hablar)

Job: Pero, ¿aún seguís con lo mismo? ¿Qué manía es esa de contradecirme? -Consoladores molestos. Yo si estuvie >e en vuestro lugar al menos trataría de consolar y llevar palabras de ánimo y valor. -Sois vosotros los que estáis ciegos y noo veis todo el daño y la tortura a la que él me está sometiendo cuando no soy culpable de ninguna injusticia. Me ha quitado lo >que más quería, me ha arrojado a la pobreza y quebranta mi salud de manera insoportable. - (mira a sus amigos con reproche) Ni siqquiera amigos tengo ya que me consuelen Todos me rechazan y se burlan...¿pero es que no hay nadie sabio que pueda hablar >nte Dios a mi favor?

(Job empieza a sentir fuertes dolores , coge una de las sillas y se sienta. Aparece su mujer llevando una bandeja con bebida y, tras ofrecérsela a sus amigos, se la ofrece también a Job quien tomando un vaso bebe con dificultad >pero de un largo trago todo el contenido del vaso. Los amigos le observan en silencio. Tras beber, Job hace una fuerte expiración y deja el vaso lentamente en la bandeja. Su mujer se retira. Bildad, con el vaso de bebida en la mano se levanta, da uno > pasos y se dirige a Job).

Bildad: Job, ¿por qué nos tratas de este modo y sigues insistiendo en tu inocencia? Si estás atrapado en la red de tus propios pecados, a diferencia del que no cree tú sabes como liberarte.

(Zofar, que hasta este mome >to ha permanecido sentado, dejando el vaso en la mes , se levanta también y se pone a la altura de sus otros dos amigos de pie. Los tres rodean a Job dando la sensación física de acorralamiento. Job desde la silla comienza a hablar)

Job (desde la s >lla): Pero, ¿es que no os da vergüenza tratarme como lo estáis haciendo? Cuanto más insistáis con más fuerza oiréis de mi la verdad: que es Dios quien me maltrata, me deja en la ruina y solo como un perro. Y vosotros, que veis como su mano me golpea >na y otra vez sin motivo, me declaráis pecador y sois incapaces de sentir compasión por mí.

(En ese momento, Job se levanta con fuerza inesperada de su asiento y señalándoles se encara con ellos diciendo)

-Pero sabed una cosa. En medio de todo ess >o yo sé que mi redentor vive y que él será mi abogado aquí en la tierra. Y aunque la piel se me caiga a pedazos yo en persona veré a Dios. Y sóis vosotros los que debéis temer a Dios mucho más que yo mismo al haberme acusado como lo estáis haciendo.

> (Los amigos se escandalizan y se miran extrañados. No entienden lo que está diciendo. Zofar, muy enfadado y nervioso romper a hablar)

-Zofar: ¡Job, lo único que estás consiguiiendo es ponernos nerviosos y quebrar nuestra paciencia! Una y mil vece > te hemos de repetir que al hombre rebelde a Dios y orgulloso no le espera otro fin que el hambre la angustia y la miseria y es a esa ley a la que le debes la penosa situación en la que te encuentras. ¡Y bien lo sabes!

- Job: ¿Es qué estáis sordos y >no oís nada de lo que os estoy diciendo? Deberíais ser vosotros los que tuviéseis paciencia y ecucharme un poco, y luego si queréis burlaos de mis palabras (mirando iluminado) Porque es luz lo que a veces descubro en medio del sufrimiento.

(Zofar >e lanza de nuevo a contestarle, pero Bildad lo para con un gesto)

Bildad: (con un gesto de paciencia): Está bien Job, dinos.

(Cogen cada uno una silla y se sientan cerca del el para escucharle. Job de pie en su sitio comienza de nuevo a hablar)

>ob: Me decís una y otra vez lo mismo y me acusais con el mismo argumento. -Abrid vuestros ojos, por favor. Porque habláis ajenos a lo que muestran los hechos. ¿O es que en vuestro fanatismo sois capaces de defender lo que sostenéis como una verdad de >Dios hasta llegar a lo absurdo y negar la evidencia y la realidad que nos rodea?. ¿En qué mundo vivís que nada tiene que ver con lo que en todas partes sucede?... -¿No veis la televisión? ¿No leéis los peeriódicos? No conocéis como a lo largo de la hi >toria los malvados ostentan muchas veces el poder y mueren de viejos llenos de dinero y gloria. Y sus hijos disfrutan luego de todo lo que injustamente consiguieron. Cómo los rebeldes a Dios viven felices con sus familias, en paz y seguridad, y Dios >o los castiga. Cómo prosperan sus fortunas y viven alegres disfrutando de la vida hasta morir tranquilos en sus camas. -Y cuando viene una desgracia., ¿no es ell pobre e indefenso, el más inocente, el que se lleva la peor parte mientras que al rico y >oderoso nada le pasa? Y Dios parece estar ajeno y nunca hacer nada. - ¿A cuántos justos habéis visto sufrir yy pasar penalidades? ¡Yo a muchos! ¿Cuantos que temen a Dios no luchan día tras día por conseguir con justicia las migajas de lo que otros fáci >mente ganan con la maldad y el engaño? ¿Cómo son alabados por los hombres aquellos que lo niegan y desprecian mientras que al que lo ama y respeta se lo echa a un lado y no se lo tiene en cuenta? ¿Para que orar? ¿Qué sentido tiene esta vida? ¿En qué >merece la pena todo esto?



Elifaz: (levantándose) ¿Es que te piensas que Dios te necesita o te debe algo? - (Elifaz comienza a hablar de un modo abbsurdo) Mírate Job, mírate bien. Tu antes eras rico y poderoso; un hombre influyente. Pero eras ma >o e injusto y tus riquezas tenían un origen nada claro.

Job: (indignado) Elifaz, mientes y bien lo sabes. Estas ciego y eres capaz de decir cualquier disparate con tal de mantener tus absurdos argumentos.

Elifaz (intentando calmar las cosas) Job, > Lo que tienes que hacer es ponerte en paz con Dios y humillarte ante él. Reconcíliate con él y el te librara.

Job: ¿Es qué te crees que no lo busco? Pero no consigo encontrarlo. No lo veo en ningún lado, ¡en ningún lado! Bien sé que si lo hallas > le presentaría mi caso y sabría cómo contestarle, pues no me faltan argumentos. Y me daría la razón como inocente que soy, no cómo vosotros. Yo siempre he sido recto y jamás me he desviado. (Apesadumbrado) Y también se que él hace lo que decide y n > tiene porqué dar explicaciones a nadie. ¡Mirad lo que está haciendo conmigo! No entiendo nada ni nada tengo que entender más que lo que veo. Y es que el malvado, el malhechor, el inmoral es el que en este mundo prospera sin que Dios haga nada mientra > que los pobres y necesitados, los justos y rectos son víctimas de la opresión y el sufrimiento. Demostradme si no que estoy equivocado en lugar de repetir como loros siempre los mismos argumentos sin siquiera pensarlos.

Zofar (levántandose también) > Te sigues equivocando, Job. Dios los deja vivir confiados, pero vigila cada uno de sus pasos para luego darles su castigo.

Bildad (levántándose también): ¿Qué es el hombre sino un gusano miserable ante el poder y la grandeza de Dios?

Job: (empie >a a reirse lastimosamente a la vez que se duele y se dirige a él ironicamente): ¡Cuánta sabiduría, Bildad, cuánta sensibilidad. y cuanta ayuda hay en tus respuestas!

Bildad (dignamente): Pretendes Job, como un necio, pedir explicaciones al creador >el Universo, al Dios de las galaxias y el atomo, cuya sabiduria desborda siempre al hombre y hace que nuestro conocimiento no sea más que una gota de agua en el océano la Creación.

Job: (dirigiéndose a los tres) ¡Soy inocente! Y por mucho que insi >táis seguiré defendiendo mi honradez ante vosotros y ante Dios mismo.

(Los personajes se quedan inmóviles y las escena se oscurece progresivamente)




5.-Escena quinta. Defensa final de Job. Interpelación de Dios. Reprensión a los amigos de J >b.



(Esta escena se situa en la calle. Un parque y un banco. Aparece Job en escena andando pesadamente apoyado en un bastón. Sigue en la misma situación, enfermo, angustiado y profundamente deprimido. Job ha salido, quizás después de mucho tiempo > ha tomar un poco el aire. Pasea. Pasan dos señoras a su lado, lo miran con desprecio, cotillean entre ellas y siguen su camino. Llegan seguidamente un grupo de tres niños; lo ven desde la distancia y empiezan a tirarle chinas del suelo mientras se r >en. Job se vuelve contra ellos y los ahuyenta amenazándolos con los brazos. Se sienta en el banco y empieza a lamentarse.)

Job: ¡Ojalá pudiera volver a aquellos tiempos en que Dios me protegía! Tenía a mis hijos conmigo, nada me faltaba y era un h >mbre importante y respetado por todos. Todo el mundo me quería por mis obras de caridad y mi rectitud. Era un líder, un hombre con autoridad al que todos buscaban para pedir ayuda y consejo. (Tras unos segundos de silencio en los que Job está pensan >o en su pasado, vuelve a la realidad y se ríe con derrotismo) -Y ahora soy el hazmerréir de todos. Hastta los niños (señala hacia el lugar donde estaban los niños antes) se burlan de mi cuando sus padres hace un tiempo ni siquiera se hubiesen atrevido > mirarme a los ojos. Mis hijos, mi salud, mis bienes.hasta mi dignidad; todo, lo he perdido todo. (Se levanta pesadamente y se adelanta. Mira al cielo y se dirige a Dios.)

-Te pido ayuda y tú ni me respondes; te ssuplico y no me haces caso. Eres cr >el conmigo, Dios. ¿Es que no he hecho siempre el bien, ayudando al que lo necesitaba? ¿Qué delito he cometido para merecer esto?

(Job se desespera) -Aquí me tienes, hecho polvo. Esperaba dee ti la felicidad y me has traído la desdicha. Vivo en la má > total oscuridad y lleno de enfermedades y dolor.

-¿No era al malvado y al pecador al que lle correspondía la desgracia? ¿Es que no has visto como me he comportado siempre? ¿Acaso no he sido honrado y caritativo, una persona recta que nunca puso nada >por encima de ti? ¡Respóndeme!

(Job se queda unos segundos mirando al cielo esperando una respuesta, pero no la recibe. Desengañado, deja caer sus brazos y se dispone a volver a su casa. Da un par de pasos y de repente un fuerte viento comienza a s >nar. Job intenta taparse la cara con los brazos y seguir adelante, pero le cuesta mucho avanzar. Entonces Dios se dirige a Job)

Dios: ¡Job, siéntate!

(Job mira para atrás buscando la voz pero al no ver a nadie piensa que ha sido su imaginación y >sigue adelante)

Dios: Job, soy yo, el Señor. Siéntate y escúchame.

(Job se da cuenta de que es Dios quien le habla y asustado se dirige al banco y se sienta mirando hacia arriba. El viento sigue sonando, pero ahora simplemente de fondo para que >l público pueda oír).

- Ahora compórtate como el verdadero hombbre que quiero que seas: yo te preguntaré y tu me contestarás.

(Job se queda mirando al frente en actitud de escucha)

- ¿Dónde estabas tú cuando yo creé el Uniiverso? Tú, que te cree > tan inteligente, házmelo saber. - ¿Quién es el que ha establecido las leyyes que sostienen el equilibrio en el Cosmos con sus agujeros negros, sus galaxias, planetas y estrellas? - ¿Has dotado tú a la Naturaleza de su prropia inteligencia?, ¿al tiempo >de sus ciclos? - ¿Dónde se encuentra el origen de la luzz que la separa de las tinieblas? - ¿Has visto más allá de las puertas de lla muerte?

(Ahora Dios utiliza cierta ironía)

- Se me olvidaba, Job, que tu vida es tann larga que quizás todo eso >lo has vivido.

(Hay un silencio. Job se pone de pie y avanza a la parte delantera del escenario. Busca a Dios con el movimiento de su cabeza y sus ojos. Dios interviene de nuevo)

-¿Quién ha puesto en tu carne alma y te ha dado un espíritu? -¿P >r qué eres inteligente y capaz de alcanzar la sabiduría? -¿Y de dónde viene la libertad que te disstingue del resto de las criaturas?

(Job hace ademanes de intentar contestar, pero no sabe ni puede. Empieza a esquivar las preguntas de Dios mirando a > suelo al darse cuenta de su ignorancia)

- ¿Dónde está el principio de la vida y ttodos los procesos que la mantienen? - ¿Es por ti que la Creación existe? - ¿Me condenas simplemente para justificaar tus propios razonamientos? - ¿Tienes idea de ha >ta donde llega mi sabiduría como para creer que puedes alcanzarla y cuestionarme? ¿Acaso es qué no confías en mí?

Job: (agachando la cabeza): Yo sólo soy un hombre ¿Qué te puedo responder? Cerraré mi boca y no replicaré más.

(Por un lado de la e >cena aparece Elifaz, asustado) Elifaz (aturdido): Job, ¿qué está pasando? Estaba en casa y oí una voz que me dijo que viniera hasta aquí.

Dios: ¡Elifaz!

(Elifaz mira atónito hacia arriba y hacia los lados intentando ver a alguien sin conseguirlo > Elifaz: ¿Oyes, Job? ¿Oyes la voz?

Job: (en paz y sonriendo): Sí, es él.

Elifaz: ¿El? ¿Quién es él?

Job: ¡Quién va a ser! ¡El Señor!

Elifaz (aturdido): ¿Qué señor?

Job: ¡Dios, es Dios a quien oyes!

-Dios: Elifaz, escúchame.

(Elifa > asustado intenta cubrirse con los brazos)

-Elifaz, estoy indignado contra ti y tus dos compañeros. No sois más que unos necios. No habéis hablado de mí rectamente, ni habéis sido sinceros, honestos y verdaderos.Cómo si lo ha sido en cambio Job. Mi >ad bien en vuestro interior y cambiad de verdad vuestra actitud. Pedidle perdón a Job y él me rogará por vosotros; así no tendré que trataros como os mereceríais por haber hablado de mí del modo en que lo habéis hecho.

(El viento de fondo deja de o >rse. Elifaz deja de protegerse con los brazos y su semblante se va tornando cada vez más triste. Se acerca a Job) Elifaz: ¿Podrás perdonarnos?

Job:(con lágrimas en los ojos): Elifaz, ¡dame un abrazo! (Job y Elifaz se abrazan. Se apagan las luces)

>

6.-Escena Sexta y última. Job es restaurado

(Volvemos de nuevo al decorado de la escena primera: la oficina de Job. Pero ahora los colores son más alegres. Hay flores en su despacho. La ropa de los personajes de esta escena es más luminosa, así >omo los elementos del decorado. Job ha sido no sólo restaurado, sino mejorado también tanto exterior como interiormente. Esto es lo que debe reflejar el decorado: luz, crecimiento y mejoramiento en todos los sentidos tras la dura y larga prueba por la >que ha pasado el protagonista) Job está sentado en su escritorio. Aparece su secretaria, Laura).

Laura: ¿Se puede, Señor Job?

Job: Por supuesto, Laura. Adelante.

(Laura se acerca al escritorio de Job)

Laura: Señor Job, si no necesita nada >ás yo ya me voy.

Job: Claro, Laura. Que tenga un buen fin de semana.

Laura: Igualmente. Por cierto, que acaba de llamar el Sr. Elifaz. Me ha dicho que le llame cuando pueda, que él y sus amigos necesitan hablar con usted para pedirle consejo sobr > varios temas. Pedir consejo, ellos.¿no le parece sorprendente, Señor Job?

Job: Laura, Dios siempre sorprende.

(Job vuelve a sus papeles. Laura se va a retirar pero antes se acerca a oler las flores que hay en una mesa .Mira a Job y se vuelve a d >rigir a él)

Laura: Señor Job. No le parece un milagro todo lo que le ha sucedido. Todo lo había perdido. Nadie - ni siquiera yo misma, se lo confieso- creía que había esperanza alguna y.Mírese Usted de nuevo, no sólo lo ha recuperado todo sino que >ahora tiene mucho más en todos los sentidos. Lo miró, Job, y veo en Usted a alguien incluso mucho mejor que antes. Es como si fuese una nueva persona. ¿No le parece increíble?

Job: (levantándose de su escritorio se acerca a Laura): Dios es increíb >e, Laura, y sus caminos son tan altos y grandes que muchas veces no alcanzamos a entenderlos. Pero no dude nunca que le ama como jamás podría nadie hacerlo y su bondad no tiene límites. Y ahora váyase a casa, que su familia la estará esperando.

Lau >a (lo mira con ternura): Gracias y buen fin de semana también para Usted.

(Laura se retira. Job huele también las flores, se acerca a su escritorio y cuando va a sentarse llaman a la puerta)

Job: ¡Adelante! (Aparece Marta, la esposa de Job, y t >es niños. Son tres nuevos hijos que Dios le ha dado. Los niños salen corriendo hacia Job gritando alegres "Papá". Job, que no ha llegado a sentarse, se dirige también a ellos y los besa).

Marta: (desde la entrada) ¿Nos vamos, Job?

Job: Si, aho >a mismo. Es tan sólo un momento. Esperadme abajo.

Marta: (llama a los niños y estos acuden a ella): Niños, vamos al coche que Papá ahora viene. (Los niños se van). No tardes. (Marta se dispone también a irse cuando Job la llama)

Job: ¡Un momento, >Marta! (Job corta una de las flores con sus manos, se acerca a Marta y se la entrega con un beso) (Sonriéndola) No te vayas sin mí.

Marta: (oliendo la flor) ¿Y dónde voy a ir yo sin ti, marido mío? Te esperamos, pero no tardes (Marta se retira).


>(Job se queda unos momentos en silencio. Mira hacia el cielo buscando a Dios y sonríe. La luz empieza a oscurecerse en el escenario mientras el se va adelantando hasta el borde delantero. El escenario queda a oscuras excepto un fuerte foco de luz que >ilumina a Job, que mirando hacia delante se dirige a Dios)

Job: Yo reconozco que todo lo puedes y que no hay pensamiento que te sea oculto. Así hablaba yo, y nada entendía; eran cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Escucha, te >ruego, y hablaré. Te preguntaré y tu me enseñaras. De oídas te conocía, mas ahora mis ojos te ven. ¡Y sé que mi redentor vive!

(Se apaga el foco. Telón) FIN