Retorno ( por Antonio Perez )

Te encontré como se encuentra
Un tesoro o el resplandor
Misterioso de un lucero,
Pero no quise hacer caso.
Tambaleante de ruina,
Errabundo empecinado,
Proseguí rodando frenético
Por las horribles quimeras
De mi absurdo, hasta deshojar el fin
De mí mismo. Sólo al cerco
De tu misericordia,
Caí rendido de muerte, caí
Rendido en el ala.
Con cruel obstinación
Tu alma lastimé
Desdeñando procurar
Tu amistad: Que a mí ella fuera
Roca inamovible, no ilusorias
Corrientes que pasan;
Acaso, que la inmensidad me ofreciera
De tu gracia todo lo que jamás pude
Imaginar, con tu abrazo, resumiéndolo:
La choza que me cobijó
Cuando volvía triste
Y cansado, de recorrer
El camino hacia el infierno.
Mi padre - yo tu hijo pródigo -;
Refugio en que me resguardé
Del frío; cabaña donde
Pernocté el insomnio
De mis noches más oscuras;
Lumbre en que calenté
Pies y manos ateridos
Por el viento gélido
Del mundo; la única
Pared firme que hallé
Después de abandonar la casa.